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miércoles, 13 de octubre de 2010

Un viaje fotográfico a la Andalucía de 1862 a través del objetivo de Charles Clifford

El Guadalquivir, el puente romano y la Mezquita de Córdoba, vistos por Clifford.
El prestigioso fotógrafo inglés Charles Clifford acompañó a la reina Isabel II de Borbón en su recorrido por Andalucía en 1862. El viaje quedó recogido en un álbum que hasta el próximo 5 de noviembre se expone en la sede de la Fundación Antonio Gala, en la capital cordobesa. En este espacio se exhiben una amplia selección de imágenes tomadas por este fotógrafo entre los meses de septiembre y octubre de 1862 cuando viajaba por las provincias del sur peninsular acompañando a la reina.
La colección de estampas se ha reunido en el denominado 'Álbum de Andalucía y Murcia', que fue propiedad de los duques de Montpensier y constituye, además de un hito en la fotografía española, una muestra abundante de paisajes urbanos, casas consistoriales, catedrales, iglesias y monumentos. No obstante, lo que resulta quizás más llamativo es la arquitectura efímera que se erigió en honor a la reina a lo largo de su travesía por Andalucía.
La Plaza de San Francisco (Sevilla), con la giralda al fondo, vista por Clifford.

Como ha explicado la directora de la Fundación José Manuel Lara, Ana Gavín, organizadora de la muestra, en muchas ciudades españolas se levantaron una especie de arcos conmemorativos de la visita de la reina que después han servido para las portadas de las ferias. La muestra ha sido posible también gracias a la colaboración de la Hispanic Society of America, pues es una de las tres entidades que cuentan con un ejemplar del álbum que Cliffor le regaló a la reina. Otro está en el Palacio Real y el tercero lo custodia la Biblioteca Nacional.
El objetivo de la exposición es fomentar el conocimiento y la difusión del rico patrimonio artístico y cultural de Andalucía. De momentos, la muestra ha tenido un gran éxito de público en otros lugares de la comunidad donde ya ha sido expuesta, como Sevilla y Málaga. Para su exhibición en la comunidad autónoma se ha elegido el nombre 'La Andalucía de Charles Clifford' y tan sólo se han expuesto unas 40 instantáneas de las 60 que conforman el citado álbum, que son las que se hicieron en esta región. El resto se tomaron en Cartagena y Murcia.
La casa de Pilatos (Sevilla) captada por el objetivo de Clifford.
A pesar de que las estampas que se exhiben en Andalucía son menos que en otras comunidades, son suficientes para dar cuenta de la escenografía de una Andalucía monumental: los perfiles de la Giralda; las fuentes de La Alhambra; las empinadas cuestas del Albaicín; el puerto de Málaga; la renacentista Catedral de Jaén; la alameda de Cádiz; los arcos de la Mezquita de Córdoba y la ciudad de Almería y su Alcazaba. La directora de la Fundación José Manuel Lara ha explicado que de la única provincia de la que no se hicieron fotos en estos viajes es de Huelva, puesto que la reina tuvo que anular su visita a esta ciudad tras caer enferma.
Estas imágenes sirven de referencia para mostrar la dificultad y complejidad técnica de los inicios de la fotografía en España. Y es que,además de servir como memoria colectiva de los andaluces, reflejan la maestría técnica de Clifford. Las instantáneas que forman parte de esta exposición arrojan luz sobre la historia de la fotografía en este país.
Fuente: El Mundo (Córdoba)

Miles de pipas en el suelo de la Tate

El artista chino cubre el suelo del museo londinense con piezas de porcelana.
Es un auténtico trabajo de chinos: el artista Ai Weiwei ha tapizado el suelo de la Sala de las Turbinas de la Tate Modern con más de cien millones de pipas de porcelana. En un primer momento, cuando uno pisa las pipas,cree que son naturales hasta que, como hicieron algunos periodistas en la presentación a la prensa de la instalación, se las lleva a la boca y se da cuenta de que están duras.
Cada semilla de girasol que compone ese paisaje que el visitante puede pisar a voluntad mientras escucha el ruido se los pasos está fabricada con porcelana de la máxima calidad y pintada pacientemente a mano por un artesano sin que haya dos iguales.
Todas han sido producidas según los métodos tradicionales en la antigua ciudad de Jingdezhen, famosa por su producción de porcelana para la corte imperial, producción que "últimamente está muy comercializada", según explicó hoy el propio Ai.
Cada una de las pipas que componen la instalación 'Sunflower seeds' (en español 'Semillas de girasol'), se moldeó y se fundió en un horno a 1.300 grados centígrados, se pintó luego a mano y se metió de nuevo en el horno, esta segunda vez a una temperatura de 800 grados centígrados.
En dos años los artesanos contratados por Ai produjeron más de cien millones de pipas, que para quienes gustan de este tipo de estadísticas forman una masa de unos 10 centímetros de espesor que cubre una superficie de un millar de metros cuadrados y pesa más de 150 toneladas.
Preguntado si él mismo había pintado alguna, dijo que "quizás dos o tres", pero reconoció que le salieron muy mal "porque parece un proceso simple, pero es muy difícil".
Es una instalación, esta undécima de la serie 'Unilever', muy distinta de las precedentes como la raja que partía en dos ese mismo suelo, de la colombiana Doris Salcedo, la araña gigante de Louise Bourgeois, los toboganes de Carsten Höller o la más bella e impactante de todas, el sol artificial de Olafur Eliasson.
Las pipas de girasol, alimento que se llevan a la boca en la calle millones de jóvenes chinos, puede despertar en cada uno distintas asociaciones.
Así, a muchos chinos puede recordarles los carteles de la época de la Revolución Cultural (1966-1976) que presentaban a Mao Tse-tung como el sol y a la masa del pueblo como girasoles vueltos hacia su persona.
El propio Ai recuerda con nostalgia el haber compartido con otros en tiempos de penuria, represión e incertidumbre unas humildes pipas y lo ve hoy como un gesto profundo de amistad y compasión humana.
En sus explicaciones, la Tate teoriza sobre una instalación que, al margen de sus calidades materiales, tiene mucho de arte conceptual, y hace todo tipo de reflexiones sobre qué significa "un individuo (una pipa) en la sociedad de hoy" o si "somos insignificantes e impotentes a menos de actuar unidos".
Ai, nacido en 1957 en Pekín, donde vive y trabaja, es en cualquier caso un artista profundamente interesado en las posibilidades de comunicación global que ofrecen las nuevas tecnologías y así, pese a que tiene prohibido un blog en su país, utiliza habitualmente twitter.
Fuente: Efe | Londres