miércoles, 5 de noviembre de 2008

Linz (Austria) dedica una exposición a los proyectos culturales y herencia de Hitler en la ciudad

La ciudad austríaca de Linz se prepara para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2009 con una exposición que revela los proyectos culturales que Adolf Hitler tenía para esta ciudad, por la que sentía un cariño especial tras pasar allí siete años de su juventud. Muestra el desarrollismo que impulsó el dictador en Linz, tradicionalmente considerada ciudad de paso entre Viena y Salzburgo.
'La Capital Cultural del Führer' del Schlossmuseum, que ha sido inaugurada este otoño y permanecerá abierta hasta el próximo 22 de marzo. La exposición, que ha generado cierta polémica, no quiere ser una apología de la ideología nacionalsocialista de Hitler, sino un testimonio de porque Hitler escogió esta ciudad para sus proyectos culturales, y no Viena, donde fue rechado dos veces por la Escuela de Bellas Artes tras no superar un examen y vivió en un albergue masculino manteniéndose con la venta de postales que él mismo pintaba.
"No se puede hablar de desarrollo de esta ciudad sin el impulso que le dio Hitler", admiten las generaciones jóvenes de la ciudad, que también se preguntan cómo deben "heredar todo lo que hizo Hitler por Linz".
Apoyada en diversos documentos históricos, la exposición refleja las huellas del nacionalsocialismo en la ciudad y trata sobre la infancia Hitler de en Austria --nació en Braunau (región de Alta Austria)--, la anexión de Austria a Alemania --la cual fue proclamada en un balcón de la plaza mayor de Linz después de que Hitler fuera escogido canciller alemán-- y sobre el arte y la cultura durante el nazismo.
Algunos de los planes que Hitler tenía para Linz pasaban por la construcción de una ópera --que es un proyecto actual de la ciudad-- y la creación del Museo del Führer, el de arte más importante de Austria, nutrido especialmente de obras expropiadas a mecenas y coleccionistas judíos.
El Museo del Führer también fue diseñado por el propio dictador para ejemplarizar determinadas políticas de leyes arias, así como la persecución de las libertades individuales contrarias al régimen.
Otro de sus importantes proyectos fue la construcción de una estación de tren subterránea utilizando una arquitectura imperial, aunque no llegó a hacerse realidad. Sin embargo, sacó adelante otras de sus grandes obsesiones como era el Puente de Nibelungos, el tercero que cruza el Danubio --fue edificado por presos checos, polacos y de Mauthausen entre 1938 y 1940-- y la creación de una empresa siderúrgica potente para construir armamento.

La exposición también recoge el testimonio de algunos artistas y gente de la época que fueron asesinados por ser considerados contrarios al régimen, como Simon Wisenthal y la artista Ida Maly, que fue asesinada en un centro psiquiátrico tras serle diagnosticada esquizofrenia por los dibujos de algunas de sus pinturas expresionistas, movimiento que Hitler persiguió en pro del arte impresionista-realista, costumbrista y realzador de la raza aria.

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