E. Munch, Madonna, 1893-1894, óleo sobre lienzo, 90 x 68´5 cm, Munch Museet, Oslo.
Se le ha llamado "El expresionista dionisíaco", en él la expresión surge con espontaneidad y como resultado de su vida atormentada. Su obra más fructífera se circunscribe en torno a los años 1890-1908. Posteriormente tuvo que ser ingresado por crisis nerviosas, siguió pintando, aunque desconectado de corrientes renovadoras. Munch mostró predilección por el tema de la figura humana. El paisaje es vehículo para expresar angustias humanas.
E. Munch, Beso 1897, óleo sobre lienzo, 99 x 80´5 cm, Munch Museet, Oslo.
A Munch le preocupa el tema de las relaciones humanas, tiene una visión negativa de la experiencia vital, de la indefensión humana, de la pequeñez, soledad humana. El sexo es otro tema que le provoca una visión negativa. Vive angustiado, tiene problemas psíquicos... su universo es la angustia vital; también la impotencia del ser humano ante la muerte. Todos estos sentimientos son los que vuelca en su pintura.
E. Munch, El grito, 1893, ceras, pastel y témpera sobre papel cartón, 83´5 x 66 cm, Munch Museet, Oslo.
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