martes, 11 de noviembre de 2008

Gustav Klimt- Dánae

Gustave Klimt
1907-08
óleo sobre lienzo
77x83 cm
Colección particular, Graz(Austria)


Esta obra recrea el mito de Dánae, la joven ninfa a la que Zeus fecundó disfrazado de lluvia dorada y que ha sido inspiración de muchosotros pintores clásicos, como Corregio, Tintoretto, Rembrandt y Tiziano.
Sin embargo Klimt planteó una composición de la escena mitológica completamente novedosa. Eliminó los elementos supérfluos de la iconografía clásica: la sirvienta, el perrito y el tálamo. Libre de anécdotas, concentró toda la atención en el momento de la fecundación, transformándoo en una descripción del éxtasis orgásmico.
Ocupando un primer plano dispuso el cuerpo desnudo de la ninfa en una postura fetal, un planteamiento innovador en la iconografía de este tema. Encajonada por los márgenes de la propia tela, envuelta por gasas, velos negros con estampaciones doradas y un halo que contornea su cabeza, el espacio que la rodea alude al claustrofóbico seno maternal. Recogida sobre sí misma, Dánae recibe la lluvia dorada entre sus muslos.
Su rostro, suyas facciones corresponden con la imagen de la mujer fatal, está deformada por el placer. Los ojos cerrados, las mejillas ruborizadas, la boca entreabierta, la pelirroja cabellera suelta y los dedos crispados de la mano derecha describen un orgasmo. La posición de la mano izquierda, entre las piernas, apunta a que el motivo de la satisfacción es una masturbación.
La escena tiene algo de paradójico, puesto que si Zeus se disfrazó de lluvia dorada para inseminar a Dánae, Klimt disfrazó la autosatisfacción de la joven con el torrente seminal de Zeus.
El predominio de las formas redondeadas subraya el erotismo que se desprende de la propia imagen. La sensualidad es notable en el velo que aprisiona los tobillos de la joven y en los anillos dorados estampados sobre el velo que acaricia su cuerpo. Las formas redondeadas también integran el flujo seminal de Zeus, cuya vitalidad es destacada por la diseminación de círculos blancos y dorados y pequeños puntos rojos.
Al final del torrente se aprecia un pequeño rectángulo vertical negro. Para algunos especialistas, esta figura geométrica corresponde al principio masculino según el vocabulario simbolista de Gustav Klimt.

Klimt profundizó en el simbolismo alegórico, sensual, ensoñador y decorativo e interpretó de forma muy personal los hallazgos de las vanguardias europeas.

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